Archivo de la etiqueta: Stefanplatz

Días Vieneses (y II)

Campos de fútbol en Donaupark

La segunda semana empezó en Petrzalka, el barrio obrero de Bratislava, a pocos kilómetros de Viena. A diferencia de los primeros días en la capital de Austria, los seminarios en el Cervantes resultaron cada vez más prácticos y hubo más colegueo y buena sintonía entre todos.

Karlskirche

Esta vez, acepté la invitación de Matthias, un joven austríaco amante del fútbol y el reggae, que me alojó en su piso de Spittelau, al lado del incinerador de Hundertwasser. Un buen tipo, sin duda, muy relajado y abierto. Trabaja de cocinero y su tiempo libre lo dedica al deporte y a la música, donde toca la guitarra en un grupo llamado Barefoot Basement.

Donauturm

El lunes por la tarde, jugué a fútbol con sus amigos en Donaupark, una inmensa zona verde con vistas a lo que parece el distrito financiero de Viena. Después del partidillo, nos dimos un chapuzón en el lago (mi bautizo en el Danubio) y nos tomamos unas cervezas y un Wiener Schnitzel (escalopa vienesa) en el Gasthaus Kopp. Los chicos dijeron que este pub es toda una institución en la ciudad y que los camareros siempre son los mismos. Buena señal, ¿no? A nosotros nos atendió un camarero muy directo que sabía cómo agilizar los pedidos a base de humor y oficio.

El martes por la noche quedé de nuevo con los amigos de Matthias para ver el 7-1 de Alemania a Brasil en el Adria, un bar en el Donaukanal que estaba a petar de alemanes. ¡Vaya palizón! Al día siguiente, vi la otra semifinal del Mundial con Matthias en una cervecería cercana a su casa. Después de los penaltis, me retiré dejando al chaval en buena compañía.

Arsenal

En mis ratos libres, paseé velozmente por la Viena oficial, desde la concurrida Stefanplatz hasta el Rathaus pasando por la monumental Biblioteca Nacional y el Museumsquartier. También me dejé perder por los jardines del Palacio Belvedere y el Arsenal, un antiguo complejo militar con toques moriscos. Pero si me tengo que quedar con algo de la ciudad, no son sus imperiales edificios sino sus zonas verdes alrededor del Danubio.

Belvedere

El último día me despedí de Viena y de mis compañeros de curso entre lluvia y amenaza de tormenta. ¿Quién hubiera dicho que aquella misma semana y en aquella misma ciudad me había dado un baño de alivio estival?

Una vez un camarero vienés nos recriminó por querer juntar mesas «¿Qué hacéis?» -nos dijo-, «¡Esto no es Berlín!»

– Crucé la calle con el semáforo en rojo y el urbano me miró y me dijo «Next time, you pay».
– ¿Acaso era Robocop?

– ¿Nombres extraños? Cuando trabajaba de abogado, me vino un hombre que se llamaba «Hitler Stalin»
– Lo primero que le dije fue: «Usted no deja a nadie contento»