Archivo de la etiqueta: oda

Bene

Años noventa. Un sábado por la mañana. Bene recoge a Dominic en Sarrià para ir al partido del Sitari. La película azul del parabrisas filtra el sol y da un tinte nostálgico a la zona alta de Barcelona. Me siento protegido. No sólo por la enorme figura de dos exjugadores de rugby en los asientos delanteros sino por la apacible charla de dos amigos unidos por los valores de este deporte. Uno nacido en Asturias y crecido en Barcelona, orgulloso de sus orígenes celtas y de su clase obrera. Otro nacido en Londres, educado en internados y asentado en Barcelona previo paso por Madrid. Ambos amantes de la buena comida y muy casados.

Las visitas de Bene y Mari Luz fueron siempre motivo de alegría. No sólo por sus memorables paellas sino por la calidez que transmitían con sus bromas, sus historias y sus risas. Su humanidad se desbordaba ante la presencia de niños y perros.

Desde joven, Bene tuvo que lidiar con muchas dificultades familiares y la compañía de ascensores para la que trabajó fielmente hasta su jubilación le trató como un peón cuando era el factótum de la empresa. Pese a ello, cada vez que aparecía en casa o cuando pasábamos los veranos en su querida Galicia, nos alegraba el día con su repertorio de chistes y juegos de palabras. Casi le teníamos prohibido ponerse serio, cosa que ocurría cuando hablaba de política.

Bene era esa persona con la que siempre podías contar. Dio mucho a los demás sin recibir tanto a cambio. Entrenaba al equipo de rugby, iba al mercado, cocinaba para todos, conducía, atendía funerales, visitaba hospitales y, sobre todo, te alegraba el día.

Recuerdo una noche en la que me quedé sin transporte en Barcelona. Justo cuando la estación cerraba, apareció Bene. No sólo me alojó sino que organizamos una comida en casa de mis padres al día siguiente. También fue Bene quién me llevó a casa después de dos meses en el hospital.

Bene siempre estuvo allí para todos, con su inmensa silueta enfundada en una camiseta de rugby y su bigote risueño. Pero no sólo estuvo sino que nos hizo más felices. Ahora nos toca celebrar y devolver esa masa de honestidad, generosidad y humanidad que Benedigno Díaz nos ha regalado. Mari Luz y Georgina son su mejor legado. ¡Un brindis por el primera línea y primera clase galaico-asturiano!